El Xerez cambiaba de siglo en
Segunda División B y con el objetivo de ascender lo antes posible. Su tercer
puesto a final de temporada 2000-2001 le permitía jugar una nueva liguilla, en
la que sí hubo premio. Encuadrados en un grupo junto al Toledo, la Gramanet y la Cultural Leonesa,
los xerecistas volvían a Segunda División. La plantilla era la compuesta por
González, Juan Pedro, Ramón, Ramón Terroba, Jesule, Mendoza, López Ramos, Fali
Montes, Antonio, Canito, Viqueira, Ortiz, Pineda, Vega, Moreno, Katxorro,
Migue, Selu, Bautista, Borja, Mateos, Pereira, Larrea, Mena, Francis, Pedro
Félix, Antoñito, Cheché, Jesús Ramos y Javi Moreno. Al mando del equipo se
situaba Luis Miguel Gaíl. Aunque en lo deportivo el equipo
funcionaba a la maravilla, en el plano institucional las aguas bajaban más que
revueltas. El enfrentamiento entre Luis Oliver y el Ayuntamiento era abierto y
las protestas en Chapín continuas por parte de los aficionados.
Bernd Schuster sería el técnico
elegido para afrontar la nueva aventura en Segunda División (2001-2002). Los
problemas entre Oliver y el Ayuntamiento se recrudecían con querellas en ambas
direcciones. El equipo no tenía estadio para jugar y la inquietud atenazaba a
la afición, que tuvo que sufrir que los partidos se disputaran en el estadio de
El Palmar (Sanlúcar). A mitad de temporada, el equipo se trasladó a jugar al
campo de La Juventud
y, en marzo, Oliver vendía el club a José María Gil Silgado. Mientras tanto, el
equipo seguía con su buen hacer liguero, aunque se quedaría con la miel de
Primera en los labios al finalizar en la cuarta posición tras Atlético de
Madrid, Racing de Santander y Recreativo de Huelva.
Los problemas entre el
Ayuntamiento y el club seguían latentes al comienzo de la campaña 2002-2003. El
equipo no podía entrenar en La
Juventud y la afición se movilizaba pidiendo la vuelta a
Chapín, que no aprobó el Ayuntamiento jerezano hasta diciembre. Schuster no
pudo repetir la gran campaña anterior y el equipo finalizaba la Liga en sexta posición,
confirmándose como uno de los clubes a tener en cuenta en la categoría, pero
lejos del objetivo. Además, el técnico alemán abandonaba el barco a falta de
tres jornadas debido a problemas con el presidente, tomando las riendas Manolo
Ruiz.
El Xerez repescaría a Carlos Orúe
como entrenador para la temporada 2003-2004, pero sería cesado por el mal
comienzo liguero y llegaría al banquillo Esteban Vigo. Los problemas se
acrecentaban y los empleados del club no cobraban. Gil Silgado incluso se
permitía lujos como cesar al entrenador por unas declaraciones en su contra.
Finalmente, el equipo finalizó noveno, demostrando una temporada más que el
nivel del club pese a los problemas institucionales.
La temporada 2004-2005 se
iniciaría con un nuevo proyecto del Xerez de entrar en la elite del fútbol
nacional. Gil Silgado vendía el club a Joaquín Morales y la afición se mostraba
expectante. Otra octava posición final cerraba una temporada en la que los
azulinos, entrenados por Paco Chaparro, sufrieron el ascenso del Cádiz, máximo
rival, en Chapín, al vencer los amarillos por 0-2 en la última jornada del
campeonato.
Bajo el mando de Lucas Alcaraz,
en la campaña 2005-2006 el Xerez volvía a confirmar su condición de eterno
aspirante al ascenso, al finalizar la temporada en séptima posición. Una vez
más, no tenía problemas para salvar la categoría, pero el ascenso se le
escapaba al equipo en el último cuarto de la
Liga. No le fue a la zaga la temporada
2006-2007, en la que el equipo cosecharía un noveno puesto final. Se iniciaba la Liga con Pepe Murcia en el
banquillo. La temporada comenzaba con nuevos triunfos en el Trofeo Ciudad de El
Puerto y en el Trofeo de la Vendimia. Por
su parte, la Liga
empezaba bien para un equipo acostumbrado a empezar fuerte y desinflarse al
final. Tanto se desinfló en esta ocasión, que Pepe Murcia sería cesado y
sustituido por Miguel Ángel Rondán.
La campaña 2007-2008 conllevaría
la peor clasificación de los últimos años. El decimoquinto lugar, consiguiendo
la salvación al borde del final de temporada, tuvo a la afición en vilo durante
toda la campaña. La inestabilidad marcaba el banquillo que comenzaba ocupando
Miguel Ángel Rondán, sustituido por Antonio Méndez en la jornada once. Una
jornada más tarde se ficharía a Juan Martínez ‘Casuco’, que tampoco terminaría la Liga y sería sustituido por
Esteban Vigo. Esta inestabilidad afectó al equipo, que no estuvo a la altura de
los años anteriores, pese a salvar la categoría y mantenerse entre los clubes
asiduos de la División
de Plata.